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Por Marcelo Cafferata.

Después de nuestras notas anteriores en donde recomendábamos, dentro de las propuestas de Teatrix, algunos espectáculos que habían tenido un importante recorrido dentro del teatro comercial (http://ludiconews.com.ar/destacados-en-teatrix-1/) y tres unipersonales que está disponibles para poder volver a disfrutar los trabajos de Marilú Marini, Juan Pablo Geretto y Juan Leyrado (http://ludiconews.com.ar/destacados-en-teatrix-2/), ponemos el foco en esta nota, en tres espectáculos del circuito independiente que han llamado la atención por su calidad, su creatividad y la búsqueda de un lenguaje teatral diferente dentro del terreno del musical y la comedia, que cuentan con múltiples méritos y vale la pena destacar. 

LA DESGRACIA

Director musical: Francisco Martínez Castro

Libro y dirección general: Juan Martín Delgado

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Un musical irreverente, donde los creadores no tienen miedo de disparar ironía e incorrección política sobre temas que parecen ser tabú y con los que pocos se atrevieron a encararlos de esta manera. Lo que sucede en el pueblo de Terranova es la excusa perfecta para que Delgado y Martínez Castro se permitan una libertad creativa tal, que se animan tanto a parodiar a otros musicales (se respira un aire de “La Parca” o de “Rocky Horror Show” casi permanente y se ironiza sobre clásicos como “Annie” o “El rey león”) como de mezclar en un mismo musical una reflexión sobre el poder político, la Iglesia, el esquema de “pueblo chico, infierno grande”, el mundo de la medicina, las adicciones, la corrupción, el feminismo y la locura, entre tantos.

Una enfermedad de transmisión sexual, “la desgracia” del título, sembrará el pánico y hará que el consultorio del único médico del pueblo (junto con su inseparable enfermera) se vea asediado por quienes crean que pueden contraer ese mal. Justamente Anita, la hija de la intendente del pueblo, será diagnosticada con la desgracia e internada en un particular centro donde se albergan mujeres con enfermedades irrecuperables (en uno de los cuadros más celebrados y delirantes de la obra, junto con otro en donde la intendente habla sobre los pobres).

Un humor corrosivo y desbocado, con textos y canciones desopilantes y un timing de comedia del absurdo que acierta en la mezcla perfecta de texto y canciones sino que en muchas situaciones la dramaturgia se estructura desde diversos puntos de vista, que recurre a “rebobinar” y volver a contar la escena desde el punto de vista de otro personaje, rompiendo inteligentemente la cronología  para que el relato vaya armando el propio rompecabezas que permita resolver un asesinato anunciado. De esta manera, los cuatro intérpretes principales de la obra tendrán su momento de lucimiento dado que la trama va girando sobre su eje al ir pasando “de mano en mano” la narración de la historia.

Mariano Condoluci como Nora, la enfermera que asiste al doctor del pueblo encarnado por Patricio Wittis, Andrea Lovera como la intendente de Terranova y Belén Ucar como su hija, son el cuarteto de excelencia que maneja los protagónicos de la obra, con cuatro trabajos magistrales desde lo vocal, lo actoral y el tono de comedia de la obra, jugando al filo del absurdo.

Dentro del ensamble que se ajusta a la perfección se destacan los trabajos de Lula Rosenthal como Samanta (con dosis exactas de incorrección, desborde y una potencia vocal impresionante) y Nahuel Adhami como el cura del pueblo, con otro personaje lleno de detalles, simpáticamente burlón y delirante.

Nada escapa a la mirada sagaz e irreverente del dúo Delgado/Martínez Castro para hacer de “LA DESGRACIA” un musical absolutamente disfrutable, plagado de humor políticamente incorrecto y de una mirada que infrecuentemente aparece en el terreno del musical.

LABIOS NEGROS

Dramaturgia: Laura Coton, María Rosa Pfeiffer y Patricia Suárez

Dirección: Carlo Argento

★ ★ ★ ★ ★ ★ ★ ✩ ✩ ✩ 

El grupo “Carne de Crítica” (con trabajos consagrados como “Correte que chorrea” “Subió la carne” y “Mamarracho”) presenta ahora “LABIOS NEGROS», una historia que cabalga entre la época dorada del cine nacional durante la década del ’40 y del ’50, vista a través de los ojos de Delita, Herminda y Adalberto, que son extras de cine que intentan buscar su pequeño lugar en ese mundo del espectáculo, lidiando con sus deseos de ser exitosos y de ganar un cierto reconocimiento dentro del medio.

La historia del cine y del espectáculo se entrecruza con fuertes hechos políticos de la historia de nuestro país como la Revolución Libertadora o la muerte de Eva Perón (a quien se la nombra y referencia en “La cabalgata del circo”  -filmación en donde se conocieron los protagonistas- y en donde surgió la recordada historia del cachetazo y la rivalidad con Libertad Lamarque que la arroja al exilio).

La dramaturgia abona justamente al juego de cine dentro del teatro, nombres y múltiples referencias a estrellas y anécdotas de la época donde detrás de esa necesidad de encontrar un lugar en el mundo del espectáculo se esconde un retrato social del desempleo, la pobreza y una clase social olvidada que va atravesando los cambios del país con un impacto muy particular. Así sus historias se van entramando al ritmo del melodrama, los desengaños, las rivalidades y las pasiones ocultas.

Francisco Pesqueira y Claudio Pazos se conocen ya desde sus otros trabajos anteriores y en el escenario la química es perfecta. Pesqueira despunta todo su talento vocal en cada canción, un sentido del humor único y Pazos potencia su veta cómica y establece un contrapunto perfecto que saca lo mejor de cada uno y de disfruta su complicidad y esa fuerte sensación de equipo en escena.

Cerrando el trío protagónico, la actriz invitada para este espectáculo, Claudia Pisanú, compone al personaje masculino de la obra (de esta forma los tres protagonistas se travisten para sus personajes cambiando de sexo)  se pone a la altura de este dúo formidable y se destaca en la composición de un personaje sumamente querible y hace gala de una voz privilegiada que completa perfectamente este trío protagónico. 

Justamente su personaje, Adalberto, trae a cuento una de las frases más famosas de la película referente del espectáculo, “la vida tiene límites y los sueños no”. Y, en  base a esto, se apoya un delicioso espectáculo con un toque de nostalgia, con la fuerza de estos artistas que intentan sobreponerse a los contratiempos con ese toque de humor propio del grupo que le sienta tan bien a este homenaje a la época de oro de nuestro cine y a esos extras que poblaron la pantalla y que albergaron el sueño de ser una gran estrella, a los que “LABIOS NEGROS” les rinde un hermoso homenaje.

LOOP – Amor sin fin

Libro y Dirección: Flor Yadid

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Una propuesta dentro de la cartelera de Teatrix, más apuntada a los que rondan los treinta, “LOOP – Amor sin Fin”, retrata en una cronología tan desordenada como original, la historia de una pareja que atraviesa todos los momentos típicos que aparecen durante una relación: el chispazo del primer encuentro, la pasión de los inicios, conocer a la familia de la pareja, la convivencia, trabajar con la idea de agrandar la familiar y las primeras discusiones que resquebrajan el delicado equilibrio, son algunos de los temas que atraviesan la obra con una permanente sonrisa, que es el eje central y uno de los puntales de esta comedia.

Martín Goldber y Marta Mediavilla, se ponen en la piel de sus personajes y tienen una perfecta química en escena que permite potenciar cada una de las situaciones que presenta Yadid en su libro, basadas fundamentalmente en la espontaneidad y la frescura de sus dos personajes y en la simplicidad de las escenas donde uno puede sentirse fácilmente reflejado.

Goldber y Mediavilla se entregan no solo desde lo actoral sino que además demuestran ser artistas completos a través de los cuadros musicales que se suman a la idea y con algunas coreografías que completan la propuesta con un espíritu lúdico que es a la vez liviano, pero sin perder profundidad.

Ellos son Esteban y Lucía, una joven pareja que intentarán construir un vínculo amoroso que logre perdurar en el tiempo, atravesando las adversidades que implican el tema de una vida en común, inclusive con el miedo de enfrentar la separación y la idea de volver a empezar.

Yadid no pierde el tono de comedia en ningún momento, aún en aquellos tramos más agridulces y ambos protagonistas (en muchos momentos Goldber se muestra más en eje que Madiavilla que tiene que lidiar con algunos excesos en su tono) se sienten muy confiados y firmes en la composición de sus criaturas.

La puesta en escena es dinámica, fluida y veloz y se sirve de diversos elementos que hacen referencia a los mundos interactivos y virtuales que realzan el tono y el humor general que propone la obra y que ayudan a construir una mirada más actual y moderna sobre los vínculos actuales, en tiempos de una comunicación basada fundamentalmente en los stickers, emojis, mensajes de whatsapp y posteos en las redes sociales.

Rompiendo en algunos momentos la “cuarta pared”,  mucho humor físico y un toque de absurdo, “LOOP – Amor sin fin” pone la lupa sobre las relaciones de pareja y habla de los desencuentros, la construcción del cotidiano, la sexualidad, el entorno familiar y romper con ese típico esquema de “fueron felices y comieron perdices”, prácticamente un mandato que pesa a la hora de formar pareja.

Mediavilla y Goldber se sienten cómodos y dueños de sus personajes, demuestran su ductilidad a medida que van atravesando las distintas situaciones, completamente entregados al juego para que “LOOP” se disfrute de principio a fin con un momento de liviandad y mucho humor, para sentirnos reflejados en algunas de sus situaciones, reírnos y reflexionar al mismo tiempo.

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