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Por Rolando Gallego

Celos, muerte, deseo. Adrian Lyne vuelve al cine con una propuesta inspirada en una novela de Patricia Highsimth, con guion de Sam Levinson, que recupera para la pantalla a la dupla Ben Affleck y Ana de Armas, para una atrapante y oscura historia de amor.

El otrora creador de exitosos títulos como Flashdance, Atracción Fatal, Propuesta Indecente y Nueve Semanas y Media, cuenta en Aguas Profundas, la historia de Vic (Affleck) y Melinda (de Armas), una pareja que hace tiempo ha dejado de serla, y que solo conviven por el hecho de mantener las apariencias ante su hija y sus amigos.

Melinda es una inmigrante que posee una manera diferente de entender el matrimonio, haciendo sufrir a Vic con cada vínculo que mantiene con el sexo opuesto, por lo que ese tormento es parte de la trama, que recupera lugares comunes del género y siembra  indicios para hilvanar el enigmático espiral de la propuesta.

Los celos de Vic servirán para avanzar en una historia que si bien posee lugares comunes, en la verosímil interpretación de Affleck, se genera el interés para avanzar en el relato, que si bien no posee el calor de propuestas anteriores de Lyne, funciona como película de género, sostenida en los secundarios de Tracy Letts, Jacob Elordi y Finn Wittrock, entre otros.

Intriga, suspenso y la firma del realizador para contar una nueva historia de engaños y mentiras, con reminiscencias de un cine ochentoso que sirvió para construir una larga historia de thrillers y relatos policiales.

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