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Por Marcelo Cafferata

Creados en los años ’40 por William Hanna y Joseph Barbera y presentados en una serie de cortos que fueron furor en aquella época dorada de la Metro-Goldwyn-Mayer, su suceso se extendió en la pantalla grande hasta casi los años ’60, momento en el que Tom y Jerry pasaron a la televisión y se convirtieron en un ícono de la animación, siendo reconocidos a través de varias generaciones y en su extensa carrera, tienen el prestigio de haber ganado varios premios Oscar.

Basados fundamentalmente en esa eterna rivalidad (como lo han sido también el Coyote y el Correcaminos, Pierre Nodoyuna con Patán, Silvestre y el Canario Tweety, Elmer con Bugs Bunny o una versión más despiadada y más actual que los redefine y actualiza como son Itchy y Scratchy en “Los Simpsons”), Tom y Jerry también protagonizaron además de los cortometrajes animados, una serie de largometrajes y series, con las que han logrado ser uno de los personajes más conocidos en todo el mundo.

Iniciada esta nueva versión 2021 de “TOM Y JERRY”, resulta llamativo en esta primera instancia, que se trata de una película que recurre al atractivo de mezclar animación con el live action, fórmula que ha logrado trabajos sumamente atractivos.

Dentro de los grandes clásicos no podemos olvidar aquellos de Disney como “Los Tres Caballeros” (1944), “Mary Poppins” (1964) o “Travesuras de una bruja” (1971) y más acá en el tiempo Brad Pitt lidia con una Kim Basinger animada en “Cool World” (1992), Warner pone a sus personajes en un eléctrico juego a puro basquet con “Space Jam” (1996) y nadie puede olvidar a la infartante Jessica Rabbit en el excelente trabajo de Robert Zemeckis, “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” (1988).

Pero apenas empiecen a correr las escenas de esta nueva experiencia de ver a Tom y Jerry en pantalla grande, nos daremos cuenta que los creativos no tuvieron en cuenta ninguno de los ejemplos citados, y que esta nueva producción naufraga en un cúmulo de errores, todos los que una película de animación infantil podría tener.

En primer lugar, porque en los últimos años no solamente el imperio Disney sino todas las compañías de animación han logrado tal nivel de detalle, de trabajo en su paleta de colores y sobre todo en los fondos y los escenarios, que esta nueva esta versión de “TOM Y JERRY” queda, a nivel animación, como apenas un borrador hecho a las apuradas, bocetos de principiantes.

Pero además, como ya ha sucedido con otros engendros que han tratado de llevar a la pantalla grande a personajes de animación y reactualizarlos (“Don Gato y su pandilla” o “El pájaro Loco” son sólo dos de los tantos ejemplos), el guion no tiene ni la más mínima vinculación ni con los personajes en sí mismos, ni con su esencia.

En este caso particular, Tom y Jerry podrían estar o no estar en la película, o ser reemplazados por cualquier otra pareja animada que la historia –si es que podemos denominarla de esta forma-, sucedería absolutamente de la misma manera sin sus intervenciones, que por cierto son esporádicas y sin ninguna gracia.

El guion firmado por Kevin Costello al que se suma la tibia dirección de Tim Story -acumulando una vez más otro trabajo que suma a su carrera, sin la mínima marca de autor-, no tiene la empatía para captar la atención del público infantil (más allá de que en su segmento final muestra una atractiva boda que visualmente puede resultarles impactante) y es ofensivamente básica para tentar al público adulto, con lo cual no se entiende para qué público fue pensada, porque demás está decir, tampoco funciona como típico entretenimiento familiar.

Una actriz con trabajos interesante como Chloë Grace Moretz junto a Michael Peña, lucen completamente incómodos, sin dirección ni marcación, lidiando con estos personajes animados que tampoco tienen ningún sentido dentro de la trama, que además se estira innecesariamente a lo largo de más de 100 minutos, que no es en absoluto una duración recomendable para el público más menudo, a los que aparentemente va dirigida esta nueva incursión del gato y el ratón en la pantalla grande

Algunos toques de actualidad están a cargo de la banda sonora que incluye ritmos urbanos como el hip hop y el reggaetón, pero por más que aa través de la música pretendan aggionar y trasponer al hoy estos personajes nacidos hace más de ochenta años, ninguno de los elementos que se ponen a disposición, dan cuenta del espíritu que tienen estos entrañables personajes y hacen pensar a lo largo de toda la película, que tanto Tom como Jerry se merecían algo mucho más decente para su regreso a la pantalla grande.

Un regreso sin gloria, fallido e incompresible, en un producto del que no puede rescatarse prácticamente nada positivo, inclusive podría ser usado por los padres como castigo infalible: “pórtate bien o te hago ver de nuevo a Tom y Jerry en la versión 2021”.

POR QUE NO:

» Regreso sin gloria, fallido e incompresible «

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