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Por Marcelo Cafferata

Para que “INSTRUCCIONES PARA SER UNA IDISHE MAME” funcione como efectivamente funciona, es indudable que hay un autor y una actriz no solamente en sintonía con el producto que quieren lograr, sino que están en absoluta sincronicidad con lo que subyace en esta propuesta que bucea sobre las propias raíces y los vínculos más potentes.

Sebastián Kirszner tiene un particular anclaje de su dramaturgia en los ritos, las tradiciones y esa célula constitutiva del ser judío: pasando por el drama, la comedia y hasta el musical, tanto en su celebrada “La shikse” como en “El ciclo Mendelbaum” o “La mishiguene de la carpa 4”   siempre rinde homenaje, de una u otra manera, a sus ancestros, su cultura y una identidad que le es propia. Obviamente, en este nuevo trabajo “INSTRUCCIONES PARA SER UNA IDISHE MAME” responde más que con creces a esta marca de autor que lo caracteriza y es el vehículo ideal para revisar con amor y con humor, los vínculos más entrañables y el amor más primario como es el de una madre con su hijo.

Kirszner cuenta en este trabajo con el plus del encuentro con Silvia Kanter (su primera maestra de teatro), una actriz ideal para calzarse la piel de Mirtha Goldstein, la directora de la primera carrera universitaria destinada a formar a una verdadera idishe mame, con todos los atributos que cualquier buena madre judía debe tener.

La magia aparece con sólo calzarse una peluca y un vestido con unas marcadas caderas (gracias al vestuario diseñado por Alberto López Castell sumamente funcional a la propuesta): Kanter se transforma y parece poseída por ese espíritu maternal atado a las tradiciones más ancestrales de la cultura judía. Y si bien la “profe” Goldstein se construye a partir de este prototipo de mamele que todos tenemos en nuestra cabeza, el texto tiene la generosidad de homenajear particularmente a esas madres judías pero sin excluir a cada una de nuestras madres, que guardan siempre una cuota de sobreprotección y entrega, que las hace tan especiales.

Goldstein interactúa como en una clase, con material audiovisual que grafica sus explicaciones, y mientras imparte consejos y enseñanzas útiles para todas las participantes del curso (con un guiño cómplice a los maridos que las acompañaron y que todo discurso matriarcal tiende a abandonarlos a un costado con mucho humor) vemos cómo opera en su vida personal, frente a un contratiempo que la trama irá develando poco a poco y que despierta las situaciones más disparatadas.

Kanter maneja a la perfección la cadencia del texto, la forma de decir de Mirtha, las inflexiones que justamente nos van generando esa identificación inmediata con el arquetipo que llevamos en nuestro inconsciente colectivo y si no la hubiésemos visto en otros trabajos (“Los amantes de la casa Azul” “Cita a Ciegas” entre otros) podemos llegar a pensar Mirtha no es un personaje, porque Kanter se apodera de ella borrando cualquier marca.

El texto tiene la virtud de poder reírse de sí mismo inteligentemente, de ponerle humor aún a las cosas más agridulces y complejas del personaje, de poder sembrar una carcajada frente a esa forma exagerada de entregarse a los hijos, de “sufrir” en el amor filial, de darlo todo desmedidamente y de “exigir” fidelidad y reciprocidad. Y lo más importante es poderlo desde el respeto y sin perder el eje de ese homenaje a las madres y a las raíces que se propone.

Mientas Mirtha desarrolla su clase hay aromas conocidos en las comidas que menciona, en los sabores de la infancia, en los recuerdos que se despiertan, en las anécdotas de los clubes o del shule y sobre todo en la fuerte conexión que deja Kanter en el escenario cuando canta una canción tradicional y pareciera que todos los ancestros se dieran cita, mientras algunos dentro del público se animan a acompañarla tarareando esa música recobrada de algún recuerdo lejano.

Si bien Kanter tiene claro cómo tocar la cuerda del humor, gana en profundidad y conmueve en esos pequeños momentos en donde la obra se permite un tono intimista y contacta con los más puro e interno de cada uno de los espectadores, como cuando Mirtha habla de sus propios padres y en unas pocas frases logra apuntar directo al corazón, sin ningún golpe bajo sino a pura emoción.

Kirszner revisa los mandatos culturales, el sistema de creencias, se permite deconstruir(lo) para reflexionar sobre los nuevos modelos que no escapan a esos dogmas que ya tenemos incorporados, y que se ponen en “discusión” para las futuras generaciones y lo que se irá transmitiendo de padres a hijos.

“INSTRUCCIONES PARA SER UNA IDISHE MAME”

Libro y Dirección: Sebastián Kirszner

Con Silvia Kanter

LA PAUSA TEATRAL – Luis Viale 625  – CABA – Sábados 18.30 y 20.30 hs.

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