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Por Rolando Gallego

Dani Rosenberg estrena mañana El Desertor, protagonizada por Ido Tako, que encarna a Shlomi, un joven soldado israelí que decide “desertar” y buscar su libertad. Hablamos en exclusiva con el director para conocer detalles de sus inicios en el cine, el origen del proyecto, y, su vínculo con Mercedes Sosa, que suena en una de las escenas más apasionantes de la película.

-Antes de hablar de la película, que estrenas el jueves aquí en Argentina, me gustaría saber ¿cuándo supiste que querías ser director?

-A una edad muy temprana. Me gustaba escribir historias de películas, y luego cuando tuve mi primera cámara de vídeo, empecé a filmar a mis padres y mi familia.

-Y en ese momento que ya sabías que te gustaba hacer películas ¿Tenías alguna favorita?

-Volver al futuro fue mi inspiración de qué es el cine y qué es el tiempo y lo que tiene que hacerse con el tiempo y el cine.

-¿Cómo llegaste a hacer tu primera película?

-Tenía una toma con mi padre, luego él enfermó, murió de cáncer y dejé de hacer cine con él porque quería que esté allí, así que escribí como una historia muy simple sobre la familia, está huyendo de Irán. Una noche empecé a rodar con mi padre y luego murió así que traté de llenarlo con que otro actor, y luego rodé, acerca de un padre y su hijo. Y así empecé.

-¿Cómo surgió la idea de El Desertor?

-Tuve una idea sobre hacer algo sobre amor, pero en realidad entendí que vivo en un ambiente tan violento, por la realidad, y entendí que los vínculos son tan frágiles, por la realidad, que pueden desaparecer en cualquier momento, y luego entendí que quería contar un relato sobre alguien que quería escaparse de su realidad, y así surge la idea de El Desertor, sobre un soldado que quería escapar de su presente.

-Tenías la historia, ¿cómo encontraste a Ido para que sea todo tan natural?

-Estaba buscando a alguien con su libido bien fuerte, hice un casting, de no actores, para encontrar a alguien que transmitiera con sus ojos todo. Y luego vino él y supe que tenía que ser él.

-¿Cuántos vistes antes de Ido?

-Miles porque no quería trabajar con actores profesionales, así que vimos muchos.

-Él es perfecto…

-Es perfecto, y se dio que él vivió la transformación del personaje también en su vida real, muchas cosas que le pasan a Shlomi le pasaron a él. Mientras rodábamos, porque además se filmó cronológicamente, así que vivimos la transformación de joven a hombre que vivió. La última escena, en donde se ve el cambio del protagonista, también es de él.

-Una de las escena más lindas de la película es el encuentro con Shlomi y su abuela, y suena Mercedes Sosa ¿por qué?

-Es hermosa, su música es hermosa, transmite mucha ternura, mi coguionista tiene familia de Argentina, Buenos Aires, así que vino también de él, él me trajo la canción que sonaba perfecto para la escena.

-Tu última película generó controversias porque dicen que se rodó muy rápido sobre Gaza y todo lo que sucede ahí ¿cómo recibiste las críticas?

-Mi ambición era lograr que la película trajera el tiempo y la pregunta sobre qué está sucediendo realmente porque si esto es algo importante que quiero capturar, una primera captura. Como el escenario después de la masacre y traté de capturar el tipo de emociones que había. Esa fue tal vez mi principal motivación. En el inicio de la venganza. Traer esa atmósfera como este ciclo de sangre para ver cómo ha evolucionado. Y nunca pensé en lo que sucedió en Venecia y en las críticas. Sólo quería recordar esos días y pasaba, era importante para mí estar allí.

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