Tiempo de lectura: 4 minutos

Por Marcelo Cafferata.

Increíblemente ya han pasado dos meses desde que se presentó el primer trabajo colectivo en pleno aislamiento, “Las Fronteras del cuerpo”  sobre una idea de Andrés Habegger (reseña en http://ludiconews.com.ar/arte-en-tiempos-de-pandemia-sobre-las-fronteras-del-cuerpo/) y frente a la parálisis total de la producción en todos sus niveles y la incertidumbre que sigue reinando respecto de la posibilidad de volver a retomar el rumbo, las ideas parecen no agotarse y mediante un grupo de relatos que plasman las vivencias dentro de este contexto de encierro y pandemia, ocho talentosos directores, los construyen como reflejo de un tiempo que vivimos, completamente diferente a todo.

Así aparece “MURCIÉLAGOS”, un proyecto artístico que tiene el doble objetivo de impulsar una producción en medio de este silencio y compás de espera a nivel artístico pero, por sobre todo, y al mismo tiempo, cumplir con un fin social en donde todo lo que sea recaudado será destinado al Banco de Alimentos de Buenos Aires, a través de la gestión de Amnesty Internacional y poder hacer llegar recursos a aquellos lugares en donde la pandemia ha acentuado más aun las dificultades económicas.

Inclusive, estéticamente y el modo de producción y filmación ha presentado múltiples desafíos frente a las limitaciones que se imponen: las historias que componen “MURCIËLAGOS” fueron filmadas por los propios actores con sus celulares (o ayudados por quienes viven con ellos) y según las notas de producción, la dirección fue llevada a cabo a distancia, vía Zoom o WhatsApp con un talentoso equipo de actores, actrices, directores y directoras entregados a esta gran idea solidaria. Basados en diferentes disparadores creados por la guionista Virginia Martínez, cada uno de los directores ha prestado su mirada creativa y se ha puesto a disposición de cada historia, en donde fueron aportándose diferentes interpretaciones hasta lograr los ocho segmentos que conforman la película.

El título de la propuesta claramente alude al vínculo existente entre estas criaturas nocturnas y el virus que nos mantiene aislados a nivel mundial y que ha causado estragos sociales y económicos. Sin embargo, lejos de todo dramatismo y de cierta solemnidad que envolvía el proyecto de Habegger antes mencionado, la propuesta de “MURCIÊLAGOS” por el contrario, respira un aire comedia, de frescura, de explosión creativa y de pasar un buen rato a través de estas historias en donde el encierro oficia de factor común.

Hernán Guerschuny vuelve a lucirse en ese tono de comedia romántica que ya es casi como una marca propia, en la historia protagonizada por Moro Anghileri y Carlos Belloso y Paula Hernández logra un retrato sensible sobre los vínculos familiares –tema que también aparece frecuentemente en su obra- con otro excelente trabajo de Luis Ziembrowski en una historia de padre e hija (en el que además se instala el vínculo con su ex que ha emprendido una nueva vida amorosa) que, en pocos minutos cuenta con síntesis, emoción y profundidad en partes iguales.

Contando con separadores en donde los murciélagos ganan protagonismo en filmaciones caseras en donde, aterrorizados, quienes vieron su vivienda invadida por los quirópteros tratan de cazarlos entre gritos, caos y métodos caseros, las historias se van sucediendo. Así aparece Peto Menahem -con una “visita” muy especial durante un post operatorio en medio del aislamiento- y Juan Pablo Geretto -en un segmento en donde despliega las teorías más certeras y más bizarras respecto del virus y sus consecuencias- en dos historias que no logran llamar demasiado la atención y quedan más en el ejercicio en sí mismo que en relatar alguna historia.

El segmento protagonizado por Julieta Vallina y dirigido por Tamae Garateguy retoma el tema de la violencia doméstica, no exenta en estos tiempos de pandemia y aislamiento y en las antípodas se permite una cuota de humor desenfrenado, en un segmento que es dueño de un ritmo completamente alocado y una edición que acompaña ese tono acelerado (ilustrando con fotos e imágenes) de la mano de Azul Lombardía como una mamá que está a punto de dar a luz y debe decidirse en medio del encierro, por la elección del nombre de su hij@, frente a un inminente nacimiento.

Por su parte, Diego Fried, director de la reciente “La fiesta silenciosa” se vuelca a un género absolutamente diferente con la historia de una pareja (Héctor Díaz y Maida Andrenacci) que encontrará en sus balcones una manera de dialogar e ir a un necesario reencuentro.

Finalmente, se destaca por encima del grupo, un excelente trabajo de Daniel Rosenfeld con Oscar Martínez como protagonista, en una pequeña historia que logra contar las vivencias de un médico en tiempos de aislamiento, pendulando desde el aplauso donde se los reconoce como héroes hasta la discriminación que sufren por el miedo de sus vecinos a ser contagiados. A eso se le sumarán elementos de su propia historia personal que hacen que sea un segmento que se destaca por su excelente idea, por la sutil forma de desarrollarlo –incluso con cierto halo de suspense–  y la vuelta de tuerca con que Rosenfeld lo resuelve, además de un gran trabajo de Martinez, contenido y exacto.

“MURCIÉLAGOS” presenta un amplio abanico en la diversidad de matices que se despliegan a través de sus historias, con un espectro creativo donde se demuestra que el poder de los cineastas, de la actuación y de contar una buena historia, sigue vigente aún en medio de este contexto tan complejo y para seguir acercándonos a los espectadores, historias que además hablan de nosotros mismos y tienen ese toque tan inconfundiblemente nuestro.

POR QUE SI:

» Respira un aire comedia, de frescura, de explosión creativa «

Compartir en: