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Por Marcelo Cafferata.

Así como en “Viaje Inesperado” (Juan José Jusid, 2018) una madre que no puede lidiar ciertos temas con su hijo adolescente que parecen escapársele de las manos, llama desesperadamente a su ex pareja para que la ayude a lidiar con este tema tan complejo, en este caso, en “LEJOS DE CASA”, un padre (Daniel Kuzniecka) que no puede controlar los temas que estallan permanentemente en la convivencia cotidiana con su hija Florencia, deberá recurrir a una madre ausente (Ana Celentano) para pedirle ayuda e intentar encaminarla.

Florencia, estudiante de fotografía en un terciario con inquietudes artísticas, viene atravesando últimamente ciertos problemas con sus excesos: no sabemos a ciencia cierta cuál ha sido el disparador, pero la película trabaja sobre dos alternativas. Una madre completamente ausente que no ha podido generar un buen vínculo y con una figura materna que no puede ofrecer una mínima contención o que pueda sostenerla y, por el otro, un cierto sentimiento de sentirse desplazada porque su padre y su nueva pareja están buscando un hijo y, por momentos esa situación se torna inmanejable.

Su padre siente que una buena solución podría ser que Florencia viaje a Pinamar a vivir unos días con su madre y quizás ese cambio de ambiente la ayude, no solamente reestableciendo el vínculo entre ellas sino que también le permitiría alejarse de sus amistades y su entorno, entendiendo que otro destino es posible. Cuando llegue a la costa, tendrá oportunidad de conocer a Sebastián, un kiosquero que alquila una habitación en la casa de su madre y con quien comenzará a establecer un vínculo sentimental que parece poder sacarla de la ira, el enojo e impotencia, pero también rápidamente se vinculará con un dealer de la zona que la arrastre nuevamente hacia el peligro.

María Laura Dariomerlo, en su tercer largometraje,  trabaja sobre las diferentes temáticas que intenta presentar el guion de Javier Martínez Foffani y es justamente esa  sobreabundancia de temas dentro de una misma historia lo que se convierte en el primer escollo al que deba sobreponerse: un tratamiento algo liviano y superficial, una sensación de sobrevolar los temas sin profundizar, como deteniéndose solamente en los “titulares”.

El guion entonces, no solamente aborda varios temas al mismo tiempo sino que no lograr resolverlos correctamente –hay algunas situaciones resultas de manera inverosímil, sin el tránsito lógico que debiese mediar entre lo sucedido y la conclusión propuesta-, a lo que además deberá sumarse diálogos artificiosos, que no suenan naturales y que hacen que muchas de las situaciones planteadas en la historia queden impostadas, aún con todas las buenas intenciones que transmite la historia y con el mensaje que quiere dejar.

Más allá de que los protagonistas deberán lidiar con ciertas líneas de diálogo que no les permiten credibilidad en la construcción de sus personajes, otro de los problemas que debe enfrentar “LEJOS DE CASA” es que la película prácticamente deposita todo el peso del relato en Florencia, su protagonista y en más de una oportunidad se siente –y mucho- que Cumulén Sanz lamentablemente no está a la altura de este desafío, con un registro muy exagerado que se dispara, sobre todo, en los momentos de ira donde se malinterpreta el desequilibrio con griterío y exacerbación.

Es interesante rescatar, de todos modos, la exploración que se plantea dentro del personaje, esa dicotomía donde, por un lado, mediante la fotografía, intenta captar con el ojo de su cámara el mundo que la rodea y encontrar la belleza y la realidad en cada una de esas imágenes, mientras que por el otro, no puede evitar compulsivamente volver a volcarse en los excesos y perder de vista su verdadera pulsión y su verdadero deseo.

Estas líneas de trabajo muy interesantes para explotar, si bien están trabajadas, aparecen interferidas por otras situaciones que pretenden presentarse como más “importantes” y aparecen algunos encuentros forzados con la madre en donde se recitan “verdades” ocultas ante el intento de reparar el vínculo casi inexistente con su madre (quizás en la escena menos creíble de la película, con frases completamente imposibles) y situaciones que cambian sin ningún arco dramático (casi de la nada, Florencia  consigue, en una breve entrevista, terminar exponiendo sus fotografías en una muestra dentro de una galería donde la misma galerista comenta de los altos costos de montar una exposición).

“LEJOS DE CASA” se queda a mitad de camino en sus muy buenas intenciones y algunos momentos logrados de Ana Celentano o el trabajo de Gabriel Gallicchio (el único que puede sostener la coherencia de su personaje a lo largo de toda su participación) con un trabajo honesto de María Laura Dariomerlo que no logra sobreponerse a una historia con demasiados lugares comunes y resoluciones simplistas al complejo entramado que plantea inicialmente.

POR QUE NO:

«Diálogos artificiosos, que no suenan naturales y que hacen que muchas de las situaciones planteadas en la historia queden impostadas»

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