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Por Gretel Suárez

Esta serie style dramedy, que acaba de llegar a Netflix, está creada por la gran actriz de comedia Amanda Peet y protagonizada por la maravillosa Sandra Oh (Grey´s Anatomy y Killing Eve), está compuesta por una temporada de seis capítulos de 30 minutos cada uno, los que se “maratonean” volando.

La cosa es que… una nueva Directora, Ji-Yoon Kim (Oh), asume en el Departamento de Lenguas de la prestigiosa (pero ficticia) Universidad de Pembroke. El personaje es presentado, literal y simbólicamente, mientras intenta sentarse en La Silla (The Chair) de la dirección, la cual se desarma bajo su cuerpa y casi cae al suelo, remarcando quizás el presagio de lo que acontecerá a lo largo de los capítulos (o no) o simplemente que agarró un departamento en ruinas (o ambos), ya lo veremos.

Vayamos al contexto, resulta que Ji-Yoon Kim es la primera mujer que llega a ocupar la dirección del departamento de lenguas de la universidad y además es de origen asiático (lo que no es un detalle menor), o sea que sus creadores ya nos plantean un conflicto dado por añadidura en una sociedad patriarcal, donde la mayoría de sus colegas son dinosaurios cis blancos, mal acostumbrados a oprimir por el solo hecho de ser/nacer.

Es más, a medida que avanza la serie, en uno de sus capítulos finales, el personaje expresa las siguientes palabras reflexivas hacia una colega de origen afroamericano “No siento que me hayan dado la dirección de un departamento, siento que me dieron una bomba para que le estallara a un mujer, gran frase que sintetiza toda la historia.

En este universo académico, algo satirizado, varixs personajes asoman y “alimentan” a la directora Ji-Yoon Kim para comprender su profundidad mientras nos introducen en una variedad increíble de temáticas que apuntan a las problemáticas actuales y que a su vez ponen en jaque las dicotomías de los saltos generacionales que actualmente habitamos, lo que agradecemos muchísimo como espectadores, pues que sea comedia no significa que no nos hablen de temas importantes como: separar o no la obra del artista, el tan famoso y silencioso techo de cristal en las altas cumbres hacia las mujeres y disidencias, el micromachismo en todas sus formas, el racismo (el fascismo), la continua falta de equidad salarial según el género, la vejez como desecho, la cultura de la cancelación, las redes sociales como armas de construcción y destrucción, la influencia de los medios, las diversas “mapaternidades”, la responsabilidad afectiva, la identidad (la herencia familiar), la ruptura de mandatos culturales y sociales, el activismo colectivo, entre muchas otras, donde todas y cada una están planteadas en paralelo de la literatura; pues no nos olvidemos que estamos con personajes que respiran letras desde que se levantan hasta que se acuestan.

Pero lo más acertado del guion es que no hay una bajada de línea concreta a les espectadores sino que nos plantean interrogantes, nos llevan a un estado de reflexión más honesto, nos demuestra que pueda no haya bandos. Ese, es el arte de la comunicación, eso es lo que la literatura nos brinda, la posibilidad de abrir las mentes más allá de lo establecido, en busca de perspectivas que no nos son propias, mostrándonos que ello no significa que estén equivocadas ni tampoco que sean la verdad absoluta. Y esto también se consigue porque el reparto de personajes sufre un arco de transformación que nos permite entrar a sus diversos mundos y puntos de vistas… El poder de ponernos en el lugar del otrx.

Sandra Oh representa a una madre adoptiva monoparental, de unos 47 años, quien decidió apostar por su carrera, lo que deja un poco en evidencia que las mujeres profesionales deben sacrificar su vida familiar y amorosa para poder alcanzar los puestos de poder, pues ante esa necesidad de “demostrar que una es suficiente” el desbalance es cada vez más notorio e injusto, dado que nos exigen más por el sólo hecho de nacer con un sexo femenino… En fin, la vida misma (So fuck!).

Si bien la serie está centrada en la directora, el personaje de Jay Duplass, como Bill, vendría a ser una especie de co-protagonista ayudante del personaje principal. Este representa a un fiel amigo, padre de una joven universitaria, recientemente viudo, con un constante estado depresivo emparejado con problemas de excesos, quien también es profesor de la Universidad y escritor de renombre.

A continuación SPOILER ALERT! Dos cosas que me hicieron ruido al finalizar la temporada: el vínculo sexo afectivo que plantean entre Bill y Ji-Yoon Kim, porque ponen a la mujer en un lugar de “rescatista”, “enfermera” o “arregladora” y siento que no se condice con la personalidad planteada del personaje de Sandra Oh quien intenta huir de esos parámetros. Y que la forma de acercamiento del personaje de Ju ju, la hija adoptiva de la protagonista, a su madre sea sólo a través del personaje masculino de Bill, generando una falsa sensación de “yo te enseño como ser madre”, pues ¿qué es eso? una especie de mansplaining de acción (?) Ya me dirán!

POR QUE SI

Porque hace uso del humor inteligente y acido como llamado de atención a problemáticas actuales y sensibles sin hacer una bajada de línea única y absoluta pero si poniendo sobre el tapete la constante y hartante lucha del feminismo en búsqueda de la igualdad de derechos para mujeres y disidencias.

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