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Por Marcelo Cafferata

Hay un estilo en el cine de Frenkel, una forma particular de mirar e invitar al espectador a ese recorrido que vuelve a estar presente en su último trabajo, “Los visionadores”.

El  humor mordaz, la creatividad y el riesgo, ya es una marca de autor que se potencia en este caso con una capacidad de juego con las imágenes que, en esta oportunidad, entablan un desopilante diálogo con las palabras que aparecen en el texto narrado en off por Damián Dreizik.

Los dos protagonistas del film -los visionadores del título, a cargo de Federico Rotstein y Santiago Calori- descubren, dentro de los pasillos de una importante cadena de videoclubes, el sector de cine nacional, desatándose una frenética forma de consumo, de adicción por los VHS, una extraña pasión cinéfila de la que no tienen retorno.

Sin alejarse del tono de comedia completamente disparatada, Frenkel no solamente le rinde un sentido homenaje a esa época dorada que significó la explosión de los videoclubes y el furor del VHS con su pleno esplendor en la década de los noventa –las presentaciones de cada uno de los sellos y las distribuidoras parecen hoy algo ya de cine de colección-, sino que además (re)construye una nueva forma de narrativa documental, recorrida por algunos de nombres más emblemáticos ya sea de productos netamente populares –el cine de Carreras, los policiales de Ranni que marcaron toda una época, las historias con desnudos y “destape” en el regreso de la democracia-, como de las realizaciones que se caracterizaban por ir “directo a video” en donde aparecían las producciones más bizarras y  el cine clase “B”, ideales para el consumo casero.

Con un meticuloso trabajo de edición que genera este juego de intertexto entre las imágenes y el relato en off que parafrasea tanto a los títulos de muchas de estas películas como a las frases que fueron repetidas en más de una ocasión dentro del cine nacional, “Los Visionadores” es una fiesta cinéfila, un retrato de una época inolvidable que a través del humor y el juego atraviesa varias décadas de cine nacional.

Se dan reunión diferentes estilos y autores, técnicas y paradigmas, coexistiendo en un mismo trabajo desde el Lucas Demare de “Humo de Marihuana”, Mercedes Carreras en “Los Barras Bravas” “Delito de Corrupción” o “Los Drogadictos”, los trabajos de Ranni, Gerardo Romano o Pasik tan icónicos de la época y las osadas Camila Perissé, Edda Bustamante o Katja Alemann en las inolvidables “Atrapadas” “Los Gatos” y otros grandes éxitos de aquel momento.

Sin alejarse del tono liviano y de juego, Frenkel demuestra un profundo conocimiento del material sobre el que trabaja para lograr una obsesiva y laboriosa selección de cada título, de cada escena, esa imagen que parece justamente dialogar con la siguiente y de esta manera, tener nuestro propio festival dentro un gran festival como el BAFICI.

POR QUE SI:

» Fiesta cinéfila, un retrato de una época inolvidable «

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