
Por Marcelo Cafferata
Alejado del estereotipo del registro del carnaval y en particular lo que se suele mostrar del Carnaval de Gualeguaychú, Berger atraviesa este ritual de celebración hundiendo su cámara entre los cuerpos, en su acostumbrado festival de torsos, curvas y slips cada vez más pequeños en los diseños de vestuarios exclusivos de cada comparsa, para fortalecer una vez más esa mirada cargada de tensión homoerótica constante entre los protagonistas.
Con el inconfundible sello de Berger, dueño de una composición estética privilegiada para ir armando cada plano, este nuevo trabajo lamentablemente se parece demasiado a “Taekwondo” (2016) con el que comparte el clima de “encierro” y la íntima aproximación de los personajes dentro de un mismo espacio o a lo que había retratado Martín Farina en “Fulboy” (2014) que si bien se refería a la concentración de un equipo de fútbol, también jugaba en ese caso, a romper el estereotipo de ciertas miradas sobre un grupo de hombres y su diálogo íntimo, la exploración de los cuerpos, una masculinidad deconstruida en el marco de los preparativos de un evento importante (en un caso el futbol, en el otro el carnaval).
Desde ese punto de vista “GUALEGUAYCHÚ: el país del carnaval” propone una mirada interesante pero que no aporta demasiado a todo lo que Berger ya había dicho en sus propias películas.
POR QUE SI:
» Clima de encierro y la íntima aproximación de los personajes dentro de un mismo espacio «