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Por Marcelo Cafferata

Luego de su debut en el terreno del documental con “Merello x Carreras”, Victoria Carreras vuelva a recorrer la historia familiar y profesional en su nuevo trabajo “HIJAS DE LA COMEDIA” (cuya trilogía cerrará con “Amor al cine” evocando y homenajeando la obra de su padre) que se ha presentado recientemente como  película de apertura del Festival  LA MUJER Y EL CINE.

Proveniente de un clan de actrices, Victoria Carreras recorre el árbol genealógico familiar para atravesar tres siglos en escena -que equivalen a ocho generaciones- y explorar la línea ancestral de mujeres que hizo de su vida en el  teatro, una tradición familiar que sigue pasando de generación en generación.

A partir de una conversación que ofició de disparador, Carreras comienza a investigar, se embarca en una búsqueda profunda y explora ese linaje proveniente de su familia paterna, todas actrices de raza que desplegaron su oficio, aun en épocas como en el 1500, donde había una expresa prohibición de que las mujeres actuasen, excepto que tuviesen algún vínculo con la figura masculina o que estuviesen acompañadas en el escenario por el padre o por el marido. Una historia que resuena muy fuerte dentro de ella, anécdotas en las que se ve inmediatamente reflejada. 

Narrado por la propia Victoria, este recorrido por el entramado familiar es, al mismo tiempo, un viaje a su autoconocimiento pero fundamentalmente un homenaje a aquellas compañías trashumantes de Teatro Popular en donde no solamente sus ancestras repitieron el oficio que se fue transmitiendo de madres a hijas sino también llama poderosamente la atención el hecho de haber compartido el nombre María que es común a todas ellas.

Todas, excepto, Matilde Diez, figura donde comenzará a girar buena parte del relato, por haber sido una de las pioneras que luchó por erradicar las reglas patriarcales que marcaban la escena de aquel entonces y que fue la primera que rompió con esquemas y  mandatos y que marcó una fuerte diferencia.

A través de un ejercicio de constelaciones familiares (que cuesta comprender para quienes no sean entendidos en el tema y que, al ser mezclado como ejercicio teatral, no responde en su totalidad a la propuesta técnica de Bert Hellinger), Carreras emprende un viaje exploratorio tanto al encuentro del legado de Matilde Diez como a todas las generaciones predecesoras. En este trabajo de reflexión, introspección y sanación muy profundo, será apoyada y acompañada por su madre, Mercedes Carreras, que es una de las tantas mujeres que han cumplido con el legado de ser amas de casa, actrices y productoras teatrales al mismo tiempo.

Mientras van construyendo “HIJAS DE LA COMEDIA” María y Mercedes, madre e hija, directora y actriz, también juegan al cine dentro del cine haciendo explícitos los momentos en que se encuentran filmando el documental con su propio departamento convertido en un set.

Y mientras comprenden lo sucedido en la historia familiar, descorriendo el velo de las generaciones pasadas en donde encuentra la raíz de donde surgen todos estos rituales y tradiciones, se animan a plantearse un vínculo diferente madre-hija en donde poder dar espacio a la interpelación, al amor y también abordar ese lazo con mucho humor (una escena hermosa donde Mercedes Carreras repasa una rutina de chistes de madres e hijas y pueden reírse abiertamente de ellas mismas).

El teatro es máscara, maquillaje, pueden ser princesas y mendigas de una función a la otra, recorrer el país y el mundo con su arte. De todo lo relativo a ese oficio maravilloso de ser actriz se ocupa Victoria Carrera en “HIJAS DE LA COMEDIA” a través del descubrimiento de esa implicación sistémica que deviene de la línea de mujeres de su familia, lo que le permite deconstruir y recorrer su historia familiar, poder verse a ella junto a todas esas mujeres que honra, con un cristal diferente y abrazando apasionadamente una profesión que la(s) define.

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