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Por Rolando Gallego

Protagonizada por Florencia Otero, Guillermo Pfening y Carolina Kopelioff, Alma, es la nueva producción de Juan Pablo Martínez, un relato sobre una joven que deberá conciliar sus pasiones, deseos con los mandatos. Por acá Martínez dialoga en exclusiva con nosotros.

-Otra vez el sur, ¿qué te atrae del paisaje y la locación?

-Lo que más me atrae del sur, más allá de la belleza de los paisajes, es la sensación de que el tiempo funciona de otra manera, como si corriera más lento permitiendo mirar más adentro de cada uno sin el frenesí de una gran ciudad, donde estamos todo el tiempo corriendo sin saber demasiado para qué. Además en la Patagonia la naturaleza forma parte de uno, de sus instintos y donde los elementos: tierra, agua, aire y fuego tienen más peso en el comportamiento de los seres que la habitan que en el resto de los lugares.

-En este caso, ¿cómo surgió la historia de Alma?

-Alma surgió como una necesidad de contar historias con personajes diferentes, con personas con alguna dificultad para relacionarse con el mundo que las rodea y del cual, a veces, les cuesta sentirse parte. Sabíamos desde la génesis de la idea que Alma iba a ser sorda de nacimiento y a partir de ello las dificultades que podían presentársele en un momento particular de su vida. Después vinieron las investigaciones y hablar con profesionales y personas sordas sobre esta condición y a partir de eso escribir una escaleta con una breve descripción de escenas que fuimos ensayando y a la cual los actores Florencia Otero, Carolina Kopelioff y Guillermo Pfening fueron aportando sus miradas y sus cuerpos al servicio de sus personajes hasta lograr la historia que quería contar.

-¿Cómo fue volver a trabajar con Flor Otero?

Con Flor Otero nos conocemos bastante, no sólo por haberla dirigido en Desmadre sino que también he producido un par obras de teatro musical que protagonizó. Siempre trabajar con ella es un placer enorme, no sólo por su compromiso, talento y sutileza como actriz sino también porque como dice Martin Scorsese, además de elegir buenos actores a uno también tienen que gustarle como persona y Flor además de una gran actriz es una gran persona.

-¿Qué trabajo hiciste con ella en tanto relacionarla con el lenguaje de comunicación de sordomudos?

-Al mismo tiempo que nos adentrábamos en las formas de comunicación corporal del personaje, en los ensayos y trabajo de mesa, nos contactamos con la organización SEA – Señas en acción, quienes entrenaron a Flor Otero y también a Carolina Kopelioff en la lengua de señas, cuestión fundamental para que las actrices pudieran incorporar esta nueva lengua y así poder jugar con más seguridad sus escenas. El idioma que hablamos es parte fundamental de nuestra identidad y era imposible llegar a la esencia de Alma si Flor no se hubiera comprometido de esa manera con su personaje.

-Alma es un personaje libre, pero también está atada con varias situaciones personales que no la muestran tan así, ¿por qué elegiste esas contradicciones?

-Como en la vida, lo que más me atrae de las historias son los personajes con fuertes contradicciones. Alma es todo lo libre que uno puede ser en el mundo en que vivimos, pero su libertad tiene más que ver con ser libre de experimentar y no reprimir sus instintos más básicos, su relación con los hombres, los celos con su hermana «perfecta», el rencor con una madre que ni siquiera después de morir la acepta tal cuál es y el miedo y la inocencia ante la posibilidad de conocer a un padre ausente durante toda su vida.

-¿Expectativas por el estreno?

Como toda película independiente argentina la expectativa y mayor deseo es que la gente se entere de que existe la película y dónde puede encontrarla entre todas las ofertas de estrenos. Durante la pandemia funcionó muy bien la plataforma de cine del INCAA (Cinear Play) que permitió que un público al que quizás no estábamos llegando pudiera disfrutar de nuestras historias. Tenemos que adaptarnos a las nuevas formas de consumo de las obras audiovisuales e invertir y consolidar ese tipo de plataformas. La forma de exhibición que conocimos durante el siglo XX y parte del nuevo siglo ya no existe más y sólo tendrán cabida en las carteleras las películas consideradas «eventos» como estamos viendo en estas semanas en los cines del mundo. Si nuestro deseo es llegar cada vez a más público con nuestras historias, que lo es, entonces hay que ir hacia los lugares donde el público está hoy en día.

-¿Estás trabajando con algún nuevo proyecto?

Durante la pandemia leí muchos libros y descubrí la hermosa novela de Mori Ponsowy «Okasan, diario de viaje de una madre» que en estos momentos se está presentando en formato teatral. Decidí adquirir los derechos cinematográficos y comenzamos con la adaptación con la actriz y directora Ailín Zaninovich y ya tenemos terminado el guión. Los planes son poder filmarla en el segundo semestre del 2024.

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