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Entrevista a Pablo Stoll Ward

Por Rolando Gallego

Tras su paso por Sitges y salas de Chile y Uruguay, El tema del verano, de Pablo Stoll Ward, se estrena en la Argentina. A partir de este jueves este apocalipsis playero -protagonizado por Azul Fernandez, Malena Villa y Débora Nishimoto- contará con siete únicas funciones en la mítica Sala Lugones (a las 21 horas) mientras que el jueves 12 llegará al Cine Gaumont y otros Espacios INCAA. Hablamos con Stoll Ward para conocer detalles de la propuesta.

El tema del verano, antes de hablar de la película, ¿qué tema recordás del verano como que se te grabó en la cabeza?

Ah, qué buena pregunta. Sobre todo los temas como italianos de los ochentas, tipo Ricchi e Poveri, Romina Power, ese tipo de música, en Uruguay había un programa de televisión que se llamaba Verano del.., que iba cambiando ochenta veces, no sé qué, y siempre ellos se arrogaban el “impusimos el tema del verano”. Y eran siempre temas así como de italodisco, pero más como de guitarra pop, esos eran como siempre muy feos, y los escuchabas todo el verano, era imposible escapapñarles, y eso es como mi recuerdo. Hay uno que  lo podría cantar, pero no me acuerdo cómo se llama y no lo he buscado.

Pero no fuiste por ahí con el tema del verano del tema del verano, fuiste con el “Chiqui Chiqui”…

Lo que pasó con el tema del verano este era que queríamos escoger un tema del verano como de un verano actual, digamos, pero la película estuvo tanto tiempo en producción que cuando arrancamos, digamos, el trap no era algo, o sea, existía, pero no era algo acá todavía, el reguetón tampoco del todo entonces siempre fue como cambiando según las ondas que venían, y terminamos con ese “Chiqui Chiqui”, como que medio mezcla todo, pero sí, la idea era que fuera una cosa media chiclosa. Y laburarlo con los músicos fue gracioso porque era tipo, tiene que ser eso, pero, tiene que ser malo, tiene que ser grasa, pero además tiene que estar bueno, no tiene que molestarte. Entonces estuvo bueno.

¿Cómo fue trabajar con un equipo internacional?

En realidad casi siempre, salvo 25 watts, en Uruguay siempre coproducimos, entonces siempre trabajé con gente de otros países. En este caso había chilenos, que se sumaron. No me había pasado, lo más raro fue, por ejemplo, como nos conocimos todos unas semanas antes del rodaje. Literal. Habíamos tenido como contacto por Zoom, pero todo el tema de la pandemia era como realmente un problema, entonces, fue como de ellas poniendo mucha fe en mí, y yo poniendo muchas fe en ellas, y tipo, esto va a estar buenísimo, y lo hicimos funcionar. Y con Manu Rivera, con el fotógrafo, también. O sea, la foto le iba a hacer otra fotógrafa argentina, con la que yo había trabajado, se le cambió una película, se cayó, apareció Manu, charlamos, y arrancamos a trabajar, o sea, fue como muy en ese plan, y a Agustín Silva, lo conocí a verlo en películas, en las películas de su hermano, pero en otras películas también de amigos, y me re gustaba, y fue tipo, me llamaron y me dijeron Che, Agustín puede.  Fue un poco así. Para nosotros, igual, yo hice un casting más largo, pero yo sabía que Tito era chileno, que las chicas eran argentinas, entonces había una búsqueda por ese lado.

¿Qué fue lo que te disparó el relato? Pandemia, caen zombis, digo, pero ¿qué fue lo que vos dijiste? Bueno, esta es la película que quiero hacer.

Fue bastante antes de la pandemia, fue unas vacaciones, hace como 15 años por ahí, que me fui de vacaciones con parejas de 30, o sea, varias parejas amigas, todavía no teníamos hijos, alquilamos una casa en Rocha, y en la casa de al lado había 11 pibes de 22 años.

¡Qué puntería!

Entonces, los escuchábamos hablar, veíamos lo que hacían, nos encontrábamos en la playa, caminando así como zombis, como en la escena final de la película. Entonces, era como una cosa, bueno, había como algo ahí que me interesaba, y tal, y ahí como que arrancó la historia. O sea, arrancó algo, bueno, arrancó primero por el lado de las chicas, todo el tiempo quieren conocer chicas, y les va a pasar, son tan nabos, que les va a pasar que van a conocer a una, y los van a recagar, y bueno, cuando los cagan, en realidad después no… los matan y no se mueren, y de ahí como retirando ese hilito salió la película.

¿Y fue divertido el rodaje?

Fue muy divertido, sí. Sí, fue difícil, pero fue divertido. Fue extremo, en el sentido de que seguíamos en pandemia, no en el pico más grande, pero sí en pandemia, entonces había que usar barbijos, y hacerse hisopados y toda esa mierda, y después fue en la playa, todos estábamos como medio concentrados, así como rodaje campamento, que a los 20 es lo mejor que puede pasar, a los 50 capaz que no es tan bueno, y fue muy físico para las actrices y los actores, muy físico, pero la vez fue muy divertido, eso que pasaba, vomitar, usar la máquina de vómitos, no sé, escuchabas charlas en el set que eran tipo ¿dónde está mi vómito?, no, yo no tengo tu vómito, no, sí, me lo pediste y lo llevaste, había un vómito de arte, un vómito de VFX, otro vómito de vestuario, una sangre de cada uno, había como un charco de sangre gigante, sólido, que lo llevaban de uno para el otro, eso era muy divertido.

Y con las chicas, ¿cómo fue el trabajo en particular? Porque hay algo de la película que tiene, es como una delgada línea que por momentos es muy natural todo lo que está pasando, pero estamos viendo una película que no deja de ser de género, con mucho humor, ¿cómo fue un poco el trabajo con cada una de ellas?

Ellas son tres actrices geniales, son re distintas en su forma de encarar la actuación, y no se conocían de antes, se aprovechó esa cuarentena que tuvieron para conocerlos, para que se conocieran a ellas. Débora es bailarina, tiene como un control de su cuerpo muy interesante, me gustaba mucho para el personaje de la cabeza, sabía que lo podía hacer bien, Azul tiene una cosa como un poco de ya de encerrar, como que algo como que podía enamorarse y a la vez ser una jodida, pero estaba ahí como Linda, y Malena es un torbellino en la vida, el personaje también era así, entonces eso fue como ando medio solo en esas charlas por Zoom que fuimos viendo, como más o menos íbamos armándonos, casting, me armó varios tríos, digamos, y lo fuimos logrando, y llegamos a este que era como más el que servía más para la película, y después cuando hicimos eso, como que dividimos un poco, o sea, más como Los Ángeles de Charlie, Débora es la que está con las computadoras, Azul la que ven y se enamoran y Male es como el cerebro a través de la operación, todo eso lo fuimos armando un poco, como ya conociéndolas y habiendo trabajado un poquito con ellas, como asignando a cada una de los tres el rol.

¿Y lo próximo qué será?

Tengo proyectos, el año pasado hice un documental sobre todo de archivos, sobre unos casos de corrupción en Uruguay, y este año hice un podcast también documental sobre unos casos de una especie de true crime de una estafa grande con Uruguay.

Por ahí se viene un true crime…

Sí, no sé, está re difícil filmar…

Pero Uruguay está un poquito mejor.

En Uruguay si tenés plata, filmás, igual que acá. Uruguay da un cash rebate, pero tenés que tener mucha plata para que te lo den, y de hecho tengo un proyecto que está como con un poco de financiación que está en el peor estado. De repente es mejor no tener .o tener todo, o tener nada, pero tener un poco es una cagada. Y es una película, es un musical. Sigo como buscando el tono y está muy bien explorar por ahí.

¿Expectativas con el estreno?

Espero que se vea como una película de zombies divertida, y no como la del que hizo Whisky. Eso fue un poco lo que pasó en Uruguay, y me parece que acá hay más público para que pueda funcionar más. Uruguay pasaba una cosa así de como es la película de uno que hizo Whisky y que ahora hace otra, una cosa rara.

Entonces iban y se golpearon.

Claro, mi madre me decía, ¿por qué hiciste eso? Ese tipo de cosas. Y una cosa que está pasando en Uruguay que es que cuando se estrenó el año pasado ya, estuvo en verano, pero ahora se está pasando en playas, en aire libre, en plazas, en parques, y se está rellenando mal. El evento disfrute, me parece como que a este nivel le hace bien.

Y no que vayan a buscar algo solemne. Porque no iba a estar, obviamente. Y en Uruguay la estrenó la Cinemateca que pasa de todo, pero que en el imaginario montevideano sigue siendo como el lugar del cine.

Hubo un estreno en Chile en julio, estuvo bueno. Estaba en varios lados, en varias ciudades de Chile. Pero también estaba el peso ese de lo anterior.

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