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Por Rolando Gallego.

Callisto McNoulty recupera en “Delphine et Carole, Insoumuses”, no solo la figura de dos feministas claves en la lucha por la igualdad de derechos en los años setenta, sino, principalmente, un discurso potente y vívido con reclamos que aun siguen sin respuesta.

Delphine Seyrig era una de las actrices más convocadas por la industria cinematográfica francesa y mundial. Los directores se peleaban por tenerla como protagonista. Realizadores de la talla de Truffaut, Buñuel, Resnais, entre otros, la querían en sus producciones.

Pero un buen día dijo basta, y comenzó a percibir la particular construcción y relato que desde la industria patriarcal se bajaba, atendiendo a su cuerpo y rostro sin reflexionar realmente sobre aquello que se transmitía en cada plano y escena.

Reuniéndose con la videoartista Carole Roussoupoulos, registrando durante la explosión del activo y militante feminismo en Francia durante los años sesenta, se animó a enfrentarse a aquellos que hasta hace poco le prodigaban halagos y la proveían de trabajo y oportunidades.

Riéndose de las etiquetas y rótulos que le endilgaban, Seyrig avanzó en un mundo de hombres con películas de denuncia como “Sois belle et tais-toi”, para la cual entrevistó junto a Roussoupoulos, a las figuras más importantes de Hollywood.

McNoulty manipula archivos, recorta y expone frases claves de estas dos figuras, las rodea de pares como Chantal Akerman, Marguerite Duras, Simone de Beauvoir, y de otros personajes como Valerie Solanas, a la vez que manifiesta su particular necesidad de acompañamiento más sólo no sea para tomar un café.

En el arranque un ejemplo de la eterna desigualdad entre géneros, un crtítico culinaro manifiesta que “las mujeres no saben cocinar, los hombres sí, y por eso no hay chefs reconociendo más que una realidad, una terrible falencia y ausencia.

“Delphine et Carole, Insoumuses” crece y suma fuerza con cada palabra de la actriz, revolucionaria, única,  pero también con acotaciones de Roussoupoulos, de Beauvoir, de Jane Fonda, de Scheinder, de Burstyn, quienes insumisas se sumaron a una industria que les hizo conocer las mieles de éxito desde siempre.

POR QUE SÍ:

«McNoulty manipula archivos, recorta y expone frases claves, a la vez que manifiesta su particular necesidad de acompañamiento más sólo no sea para tomar un café»

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