Tiempo de lectura: 4 minutos

Por Marcelo Cafferata.

Dentro de la excelente selección de obras del Off que forman parte de la propuesta de llevarlas durante el verano a la Calle Corrientes, aparece este trabajo de Paola Lusardi que comenzó a desarrollarse en su propia casa y ahora habita el escenario del Teatro Metropolitan. Así es como se puede disfrutar de “OJALA LAS PAREDES GRITARAN”, una obra basada en una de las grandes tragedias shakesperianas.

El talento de readaptar un gran clásico

William Shakespeare escribe “Hamlet” a fines del siglo XVII y se ha convertido, a través del tiempo, en una de sus obras más populares, más adaptadas y que ha partido desde el Globe, hacia los escenarios de todo el mundo, logrando además, diversas versiones cinematográficas.

Ya de por sí, volver a hacer una nueva versión de esta obra es todo un desafío, pero Paola Lusardi duplica la apuesta: toma la esencia de los personajes y de la trama central y la traspone en tiempo y espacio, llevando al príncipe de Dinamarca de un palacio en Elsinore, a una casa porteña de clase media alta en donde Hamlet es un millennial sin demasiado rumbo más que matar las horas con su amigo Horacio escuchando música electrónica y rapeando los temas de Wos y con aires de convertirse en un influencer.

Así, en medio de un asado familiar, estalla la tragedia que irá escalando de forma tal que logrará atrapar y arrasar, poco a poco, con todos los integrantes.

El disparador es la propuesta de Claudio, su tío –actual pareja de su madre después del reciente fallecimiento de su padre-, para que ingrese a la empresa familiar y ocupe un puesto vacante. A partir de allí, se desatarán todos los típicos conflictos que vuelven sobre las claras obsesiones que aparecen en la literatura del Bardo, como son el dolor al atravesar el duelo y la infaltable presencia de la locura en sus personajes.

Cada uno de los personajes de “OJALA LAS PAREDES GRITARAN” no solamente tomará el nombre de los del gran clásico sino que tendrán innegables reminiscencias, pero la dramaturgia de Lusardi se esmera por despegarse fuertemente del texto original, reinterpretándolo en un lenguaje bien nuestro y contemporáneo (incluyendo el rap como una especie de poesía urbana) permitiéndose deconstruir cada una de sus pulsiones, cada movimiento del desequilibrio familiar y cada uno de los sentimientos que afloran en cada personaje de forma tal que cobre una contundente vigencia, para una familia enraizada en este presente, que parece no distar en absoluto de lo que se planteaba cerca del 1600.

El dolor de la pérdida de su padre y por sobre todo la inmediatez con la que su madre ha decidido que su tío ha pase a ser su padrastro –sobre los que además pesa una sombra de duda de un potencial asesinato- hacen que Hamlet rivalice fuertemente con Gertrudis, su madre y repela ese Claudio vulgar y grosero que busca su complicidad a cualquier precio.

En ese asado aparecen también Polonio, amigo de la familia y padre de Ofelia, quien con su apariencia frágil y tímida tendrá algún interés amoroso en Hamlet y será víctima del juego perverso que comience a desatarse entre los personajes.

Una puesta estéticamente impactante

Pero no solamente Lusardi tiene importantes logros en esta adaptación sino que además es la creadora de una puesta absolutamente impactante, no sólo desde su originalidad y creatividad sino con una concepción absolutamente diferente del escenario, investigando una nueva forma de utilizarlo como dispositivo teatral.

Es así que los espectadores ven la obra sentados en el escenario, dejando la inmensa platea del Metropolitan como telón de fondo, espacio que será utilizado en algunas y precisas ocasiones para dotar de algunos toques particulares a la puesta.

Cuando el público ingresa, los actores ya se encuentran en escena, el asado está listo y en el living de la casa ya están Hamlet y Horacio escuchando música a todo volumen. La parrilla, un hermoso deck (que servirá además como espacio para plantear algunos momentos de extrema belleza visual que tiene la obra), un cómodo living con alfombras persas y sillones y un sistema de andamios que propone diferentes niveles en la acción, son algunas de las ideas que nutren ese espacio diferente que plantea la escenografía de Gonzalo Córdoba Estévez.

Asimismo, el elenco toma un enorme compromiso adicional, con una puesta y un texto disruptivos y fuertemente alejados de lo estrictamente convencional. Julián Ponce Campos como Hamlet demuestra una plasticidad en lo físico realmente asombrosa, compenetrado tanto en poder transmitir en los choques con su madre esa ironía y la furia contenida, como momentos en donde gana la locura, el descontrol y la violencia.

Completamente entregado al juego que propone Lusardi, el Hamlet de Ponce Campos atraviesa diferentes estados emocionales destacándose sobre todo en la escena en donde monta en el living de la casa, una “obra dentro de la obra” en donde intentará desenmascarar lo que ha sucedido con el destino de su padre.

Antonella Querzoli como Gertrudis es el contrapunto preciso para lidiar entre el atormentado vínculo con su hijo y ese lascivo  amor que le propone Claudio (un muy buen trabajo de Martín Gallo que va encontrando mayor precisión durante  la segunda mitad de la obra), luciéndose en sus momentos de franco estallido y desborde y con una fuerte presencia escénica que hace juego con su simbólico  vestido rojo.

Mariana Mayoraz como Ofelia, construye una criatura que inicia en un tono quieto y pausado y va creciendo hasta arrasar con una de las escenas más impactantes de la obra con un elemento que sorprende dentro de la puesta.

Su padre, Polonio, está a cargo de Augusto Ghirardelli, a quien el texto le encomienda algunos momentos más distendidos, con cierto tono de comedia, que le permitirán desplegar un registro más distendido, con más comicidad, diferente al del resto del elenco.

“OJALA LAS PAREDES GRITARAN” se convierte en una propuesta sorprendente, innovadora, que toma riesgos e invita a que los espectadores formen parte del espectáculo. Así los textos vibran y resuenan de una manera diferente y podamos disfrutar de esa  proximidad con los actores, viviendo esta obra en plena calle Corrientes, con ese aire de libertad e independencia que genera el off, que tanto bien nos hace.

“OJALA LAS PAREDES GRITARAN”

★★★★★★★★✩✩

Martes a las 21 hs

Teatro Metropolitan Sura – Avda, Corrientes 1343  – C.A.B.A.

Compartir en: