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Por Rolando Gallego.

El realizador Fernando Colomo vuelve a las pantallas con una historia que dialoga, sin pensarlo, con el momento actual de empoderamiento femenino, pero también con la crisis que golpea a las economías mundiales, narrando con humor, música y baile, las vicisitudes de una madre y su hijo.

Paco León es Fidel, Carmen Machi es Virginia, madre e hijo biológico sin contacto desde el momento que nació. Un desafortunado accidente pone a Fidel frente a su progenitora, la que, sin saberlo, le permitirá la posibilidad de vivir otra vida, una sin los lujos a los que está acostumbrado, pero con la fortaleza de encauzarlo hacia nuevos horizontes.

Colomo dirige esta good feeling movie con la maestría que los años de realización, y particularmente en la comedia, lo han posicionado como uno de los grandes autores de España.

Apoyado en la solvencia interpretativa de la pareja protagónica, se permite jugar a narrar, dentro del género, una historia que además suma conciencia política y social sobre el capitalismo más feroz.

Además empodera a Virginia y a todas las coprotagonistas, un grupo de mujeres potentes, que ocupan lugares de privilegio en la sociedad, entendiendo que cada una de ellas es presentada con profesiones que generalmente se les ofrece a los hombres en la gran pantalla.

Así, médicas, policías, directoras de centros de arte, y hasta una taxista que se anima a insultar en la calle como el peor de los seres humanos, posibilitan una lectura mucho más amplia que la simple anécdota que cuenta “La tribu”.

Fidel, perdido por una amnesia momentánea, se suma a la tribu de compañeras de baile urbano de Virginia, y juntos, se animarán a salir en la televisión en uno de los obvios y lacrimógenos concursos de talento.

La búsqueda de identidad del protagonista, el camino que deberá hacer para recuperar su memoria, y el ocultamiento de Virginia sobre quién es en realidad, hacen de la película, un vodevil que toma de películas inglesas como “Full Monty” su capacidad para entretener pero también para hablar de un estado de las cosas, hacen que “La tribu” sea mucho más que un pasatiempo.

León ofrece una interpretación única como ese hombre perdido que se comporta casi como un niño, le creemos todo lo que le pasa, desde trabarse al hablar hasta hacerlo con una dislexia que genera gags desopilantes.

Machi deslumbra como Virginia, compone a esa mujer que por primera vez se anima a enfrentar al pasado y desde allí reconstruir un presente en donde se permite cerrarse a los demás.

Música, baile, humor, y un mensaje que trasciende la anécdota del relato hacen de “La tribu” un entretenimiento ideal para días de Pandemia y encierro.

LA TRIBU puede verse en NETFLIX

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