Por Rolando Gallego

En Cacodelphia y en Arthaus se estrena Un futuro brillante, de Lucía Garibaldi, protagonizada por Martina Passeggi y Sofía Gala. Hablamos con ella, quien además de dirigir Los tiburones y Un futuro brillante trabajó como directora y montajista de Porno y Helado y Barra Brava, series de Prime Video.
¿Cómo estás viviendo que finalmente se estrene la película acá en Argentina?
Contenta, tengo un recuerdo de haber estrenado mi otra película en Argentina, es un recuerdo muy lindo, entusiasta, lúdico, un público que va bastante con el corazón adelante, ese es mi recuerdo, espero no llevarme una sorpresa. Pero sí, es como un, siento como que somos muy parecidos, iguales, pero la distancia quizás como que baja un poco el prejuicio o genera esta cosa más de entrega a la película, creo, el argentino de una película uruguaya. La peli tiene muchas sutilezas de tono que se pierden en ciertas fronteras, que los argentinos las cazan todas, y eso es lindo, es como mostrarle a un uruguayo, pero sin el estigma de ser del mismo país, entendés, es como, se siente muy así, por eso me intriga, me intriga qué es lo que va a pasar.
En tu película anterior explorabas el género coming-of-age y en esta si no, le pegas en el palo, aunque fuiste más allá y hay algo de la ciencia ficción, algo de los que nos atravesó con la pandemia, y también vas por ese camino. ¿Qué te gusta vos de ese género en particular, pero que lo vas transformando película a película?
Creo que podría seguir haciendo películas un poco sobre esa época, esa etapa de la vida, porque ahora también miro mucho a esa población, porque siento que son un poco los que han cambiado el mundo, y con esta película también hay algo de invitación para revelarse, a cuestionar todo el estatus, de ese sector del joven, adolescente, jóvenes. Y esta peli también la empecé a escribir antes de estrenar la primera, entonces estaba mucho con eso en la cabeza. Ahora estoy escribiendo dos más, pero no van de jóvenes, pero volvería, volvería ahí. Los veo y me gustan, me gusta como la cuestión del cuerpo nuevo, el entusiasmo, la rebelión.
La impunidad.
La incomodidad, también la impunidad. Sí, hay algo como, hay una cosa muy pura, que siento que después se va limando, que me gusta retratar, que me intriga, digamos, me hipnotiza un poco. Bueno, y que acá lo llevaste más allá, porque la protagonista justamente tiene todas esas cualidades que nombraste, pero en determinado momento decide, bueno, voy a ir por lo que realmente quiero y no me importan las consecuencias. Es un personaje que está empujado, aprobado y que toda la vida esperó un futuro, se le da, se supone que es un paraíso, es como que te aceptan en Harvard, es como que te ganaste la beca en la universidad y no sé qué. Y como que ella siguió una corriente toda una vida y de pronto se da cuenta de que no quiere. Y entonces es como esto, ¿qué hago? Decepciono a todo el mundo, a todo mi alrededor, porque aparte vive en un barrio, que si ella se va le van a dar un bono. Hay un interés general en este mundo que tiene un orden distinto a este, pero que dialoga de alguna manera metafóricamente con este. Y ella es un poco eso, como la lucha por la libertad y por el poder del destino, por un poder de uno mismo poder elegir por su propio destino.
¿Cómo fue elegir a los protagonistas y mezclar también talentos uruguayos, talentos argentinos?
Estamos acostumbrados, estábamos acostumbrados, los uruguayos que filmamos cuando el INCAA producía, estamos acostumbrados ya a mezclar, ¿no? El argentino y el uruguayo que tiene que bajar un poco, creo que viene acá y tiene que bajar cuatro cambios y después es lo mismo. Básicamente es esas energías distintas que tenemos nosotros. Creo que los uruguayos, hay muchas cosas como de tempo y de tono, ¿no? Hay muchas cosas que es como, bueno, un poco más lento, un poco más grave hablar uruguayo que el argentino, creo. Pero sí, acá mismo mezclamos como vienen actores, la actriz principal tiene una formación más que nada de bailarina y coreógrafa también de actuación, pero sobre todo bailarina. Después está Alfonso Tort, que tiene teatro y tiene mucho cine. Después está Soledad Pelayo, que viene del teatro, teatro Under, un uruguayo muy bueno. Bueno, Sofía y Maruja Bustamante, entonces el trabajo creo que consistió en ensayar bastante, en conocernos y en tratar de igualar un poco, sin perder la esencia de cada uno, de igualar el tono.
¿Y fue difícil? porque si bien en la anterior hablábamos de un presente, que era otra época, pero algo actual, ¿es más difícil filmar imaginando universos que no existen? ¿Fue más fácil, más difícil, más complicado?
Es muy divertido, es muy curioso, porque de pronto estás imaginando otro mundo que te rompes el coco, porque hicimos un documento tipo la historia del mundo, la constitución de este mundo. Sobre todo tiene que tener coherencia. Parece caprichoso, pero hay una coherencia interna que delimitaba un poco las cosas que podía hacer el personaje y los caminos que podía llevar la historia o no. Habían cosas como, bueno, si esa es la última joven, es obvio que va a haber un negocio del dolor, de los jóvenes van a cotizar de alguna manera, si son pocos. Hay como una lógica, pero lo que es desafiante es, con un bajo presupuesto, contar una ciencia ficción. Y lo lindo y raro de la ciencia ficción es que realizás todo el mundo y en realidad estás contando una historia muy humana, que vivimos todos, muy básica, que está en muchas pelis. Pero contarla con un presupuesto no muy grande, porque el VFX es caro, ¿cómo contás un desastre ambiental si no tenés mucho VFX? ¿Cómo contás que no hay perros si no tenés VFX? Tenemos que pensar ideas a la mano. Pero ideas que a la vez, eso, que tengan como un sustento, que no sea solo la idea, que acompañen un poco el personaje y el camino del personaje.
Desde tu película anterior hasta esta vos estuviste trabajando también en series y demás, ¿cómo fue volver al set? Como directora.
Bueno, lo que pasa es que pasó el COVID, que ahí cambió todo. Trabajé en series como más televisiva de otros tiempos e intentando seguir una idea central, que no es la mía, trabajando para y volver al set en esto, para mí es súper divertido, es lo que más me gusta. Escribir y estar ahí en el set es de las cosas más lindas, realmente no se siente, salvo porque son 12 horas y es súper cansador y no estás en tu casa y es re incómodo filmar los rodajes en ese sentido. Pero más allá de eso es la cosa más divertida que hay, se sintió muy bien y me acompañé un equipo como muy Fórmula 1 en ese sentido, el fotógrafo, la directora de arte, todos como muy aceitados y así es fácil trabajar también.
En unos días vas a venir para Argentina para estar presentando la película, contame un poco de las expectativas, esto que me decías, que la vean, la experiencia anterior fue linda, ¿con qué querés que se conecte la gente cuando la vea?
Yo no sé qué va a pasar en Argentina, creo que va a haber algo con este espíritu de rebeldía que creo que el argentino quizás abrace y quizás se va a ir del cine añorando eso o queriendo eso. Yo qué sé, el argentino está pasando por un momento tan particular, pero igual siempre, yo creo que la otra vez que fui también era como siempre, están en una subibaja, en una montaña rusa, todo el mundo ahora es un momento, creo que es un momento muy oscuro en el mundo, por todos lados. Y la película en cada lugar ha tocado temas, es una película que tiene temas universales varios y bastante filosóficos profundos, toca la inmigración, la maternidad, el sentido de la producción, de auto explotarse uno mismo, el sentido de la vida, del trabajo, de una sociedad controlada. Y pienso que el argentino, creo, yo escucho cada reflexión, siento que como ahora están golpeados, pienso que quizás van a ir mucho más profundos de lo que voy yo con la lectura de la película. La película también siento como que siempre la completa el que la ve, con un diálogo y eso es lo que trata, así que estoy muy expectante a ver qué película arman allá, la terminan de armar en Argentina. Yo tiro ahí el primer pelotazo, no sé cómo la van a recibir.