Por Rolando Gallego

La cantante y compositora española, María Nieves Rebolledo Vila, conocida artísticamente como Bebe, reconocida por su estilo único y por temas icónicos como “Malo” y “Ella” que marcaron a toda una generación, se presentará en Argentina para celebrar los veinte años de su álbum debut «Pafuera Telarañas» este 15 de octubre en el Teatro Ópera. Hablamos con ella en exclusiva.
-¿Cómo te sentís con venir acá a celebrar este tour, de este disco que es tan importante en tu carrera, pero también a que estrechó los lazos con la Argentina?
-Para mí es muy emocionante. Me siento súper agradecida, nerviosa, pero desde unos nervios que son bonitos. Porque hace muchísimo tiempo, además, que no llevo música a Argentina y que no tocaba, ¿no? Así que estoy feliz de poder hacerlo, y con muchas ganas de celebrar.
-¿Qué te pasa cuando mirás hacia atrás, 20 años, y ves este disco, estas canciones, cómo fue reconectarse?
-Pues fue muy emocionante, porque te contaré algo que cuento en los conciertos. Mi idea en un principio de hacer, por los 20 años, pensaba hacer un concierto como especial y se acabó. Y luego me propusieron la idea de hacer como una pequeña gira, que al final fueron más conciertos también de los que esperaba. Y yo tenía sentimientos encontrados, porque ya estaba trabajando con el siguiente álbum, y de repente decía, bueno, ahora ponerme a hacer una gira después de tanto tiempo que hace que no toco. No lo tenía claro. Entonces, hablando en familia, que a mí me gusta… Hay muchas cosas que me gusta compartirlas en familia, sobre todo porque mis padres saben muy bien cómo vivir cada etapa. Pues mi madre, que es muy sabia, me dijo, creo que deberías plantearte hacer la gira, porque, dice, tú fuiste la que menos disfrutó en ese tiempo y te debes a ti misma disfrutar de las canciones y de todo lo que pasó y rememorarlo. Y la verdad es que fue muy acertado, porque en el primer momento fue todo tan rápido. Yo viajaba mucho, tenía muchos conciertos y no disfrutaba tanto. Y lo cierto es que al final la decisión ha sido muy bonita, porque cantar las canciones, afrontarlas con la gente en mi intimidad, 20 años después de 22, además, ha sido muy reconciliador y muy emocionante, porque más que nunca me siento súper agradecida por todas las cosas que pasaron. Cuando pasa el tiempo uno toma las cosas con la perspectiva adecuada. Entonces es muy bonito, la verdad, y ver cómo además no solo las cosas que tú escribías en tu intimidad forman parte de la vida de mucha gente, sino que además ellos se las transmiten también a sus hijos. Eso es una locura, es algo a lo que nunca te acostumbras.
-El disco tiene muchos ritmos, muchos sonidos, y que es algo que después seguiste haciendo en tus discos. Hay algo de inclasificable, que también hace como una marca propia de tu música. ¿Cómo es un poco el momento en el que te sentás a escribir y pensás la música? ¿Te gusta esto de que el disco vaya por donde tiene que ir, como que fluya?
-Pues al final es que un poco es así. Yo a veces voy con unas ideas al estudio, pero al final luego te vas dejando llevar mucho por lo que vas trabajando. Cuando he trabajado con Carlos Gingo, cuando he trabajado con Reno Letán en Francia, nos dejábamos mucho llevar por los sonidos que iban apareciendo, que íbamos buscando y que van apareciendo solos. Porque a lo mejor tú tienes una idea, pero luego cuando le pones ese vestido a la canción tampoco te gusta tanto. Entonces, o canciones que de pronto las haces con un mogollón de instrumentos, pero en un momento dado decides quitarle todo y ponerlo solamente con un piano. Eso es muy divertido, es muy bonito. Entonces, no sé, yo procuro dejarme mucho llevar. Y aparte es un trabajo muy bonito, y a mí me chifla el hacerlo con un productor, porque te lleva a lugares que tú no llegas. A mí la guitarra me limita mucho, me encanta trabajar también con músicos porque se ponen a tocar y yo puedo coger mis letras y ponerme a tirar melodías, sin tener que estar pensando en la guitarra. Entonces, cuando estoy metida en el estudio me encanta porque puedo volar mucho más. Me llevan a lugares que si no yo solita no llegaría.
-En el disco hay una canción emblemática que es Malo que aquí en Argentina acompañó también mucho las conquistas de las mujeres, sobre todo la lucha por el aborto, el feminismo. ¿Qué te pasa vos cuando sabés que una canción termina transformándose en un himno?
-Yo creo que las canciones cuando tú las haces, como te decía antes, en tu intimidad, son tuyas cuando trabajas con un productor, son de un productor también, son de los músicos, y cuando ya están en la calle es de la gente. Entonces la gente las hace suyas y yo prefiero no entrar en cómo cada uno… Me encantaría que sea más “Ella” la canción que se utiliza más porque es más positiva. Pero, hombre, es muy sorprendente. Yo no me imaginaba que una canción que hice un día en mi casa tuviera esa repercusión. La verdad, para nada.
-Vamos a hablar de Argentina también. Vos participaste de La Educación de las Hadas con Ricardo Darín. ¿Tenés algún recuerdo de Ricardo, algo que te acuerdes de la película?
-¿Algún recuerdo? Todo es un recuerdo precioso. Él es un hombre maravilloso. De hecho, luego nos hemos vuelto a encontrar aquí, en España. Hace mucho que no lo veo. La última vez que lo vi ha sido en una serie. Pero yo de él tengo solamente palabras. Se me llena la boca. De un hombre generoso, divertido, amable, cuidador de todo el mundo, de todo un equipo, del que aprendes constantemente desde el minuto uno que te levantas y lo ves cómo trabaja, cómo se comporta con todo el mundo, aparte de lo divertidísimo que era. Y yo en esa época estaba en plena explosión con la música. Hacer esa peli, que fue además en Viladrau en un pueblecito pequeñito en Cataluña, fue como un oasis. Y trabajar además con él fue súper bonito. Y con el señor Cuerda, que además yo era súper admiradora de ella, de otras películas de él, como por ejemplo Amanece que no es poco, que ya no está con nosotros, pero era una enciclopedia, un tipo sabio, divertido. Todo el equipo fue un oasis. Y de Ricardo solamente tengo palabras maravillosas, porque es un tipo divino, divino. Por todos los lados, pero de verdad, buena persona, divertido, amable, generoso, un gran tipo.