Tiempo de lectura: 4 minutos

Marcelo Cafferata.

Es imposible, para quienes hemos vivido esa algarabía única de recobrar la esperanza después de los oscuros y nefastos tiempos de la Dictadura, no emocionarse cuando volvemos a escuchar la potencia de esa voz inconfundible, el carisma que envolvía a la figura de quien nos trajo nuevamente esos vientos de la democracia en nuestro país en medio de una América Latina todavía sumida en múltiples gobiernos de facto.

Volver a escuchar esos discursos que salían del alma, improvisados, sin ningún escrito a mano en la voz entrañable de Raúl Alfonsín, vale de por sí recorrer este trabajo documental de Juan Baldana y Christian Rémoli que llega este jueves a www.puentesdecine.com,  dentro de la programación de su Cine Virtual, ciclo que abrió la semana pasada con el documental rosarino “CANELA, sólo se vive dos veces” (reseña en http://ludiconews.com.ar/soy-lo-que-soy-critica-canela-solo-se-vive-dos-veces/).

El documental aborda la figura de Raúl Alfonsín dándole espacio a sus múltiples aristas: desfilarán el hombre, el padre, el joven militante, el Presidente, y el que figurará en la historia de nuestro país como una figura icónica de nuestro proceso democrático, aunque su retrato más íntimo y personal se desdibuja rápidamente para dar paso a su figura política, que tal como sostienen todos los testimonios es justamente una faceta indivisible de su persona y la pasión por la que ha luchado incansablemente hasta sus últimos días.

Un país completamente esperanzado en un nuevo líder que fue acompañándolo a través de toda su campaña –en la que poco a poco fue haciendo resurgir a su partido, la Unión Cívica Radical- logra acompañarlo en su idea quimérica de reunir a su pueblo en la Avenida 9 de Julio, en donde logra convocar en aquel mítico encuentro a más de un millón de personas. Algo que seguramente no había soñado ese joven nacido en Chascomús, ahora padre de seis hijos que, según coinciden la totalidad de los testimonios volcados en el documental, ha sido un ejemplo de honestidad, valentía y reivindicación de los derechos populares.

A lo largo de más de dos horas y media de duración, “RAUL, la democracia desde adentro” recorre a través de diversos testimonios –tanto de sus colaboradores, dirigentes cercanos y familiares como de los que lo enfrentaron en aquella década del ’80-, fotografías, notas, videos  y material de archivo, la figura de Alfonsín definido por él mismo como “ni troskista ni gorila”, construyendo un completo y acertado retrato de una figura, a la que los testimonios del propio documental proponen como una de las más sobresalientes de la historia política del Siglo XX  en nuestro país.

Habiendo transcurrido más de treinta años desde aquel momento histórico del regreso a la democracia, el recorrido que traza este trabajo de Baldana y Rémoli permite, más allá de cualquier filiación política, poner en valor la figura de un político valiente como lo ha sido Raúl Alfonsín quien durante su gobierno, entre tantas otras cosas, crea la Secretaría de Derechos Humanos -que trabajó codo a codo con la CONADEP durante el Juicio a las Juntas-, que permitió investigar a fondo, todas las planificadas violaciones a los derechos humanos cometidas por la Dictadura, que podría resumirse en la inolvidable frase que quedará grabada a fuego de “NUNCA MAS”.

El hombre que ya por aquellos tiempos hablaba de “economía de guerra” de “economía devastada”, que señalo la inmoralidad que vivía el país de que un hombre de trabajo no tuviese el dinero suficiente para llevar el pan a su mesa, que puso en jaque a los productores agropecuarios y que sostuvo que “no me importan los votos, me importa el futuro de nuestros hijos”, que se confesó movido por “una pasión argentina”, fue el mismo que tuvo el coraje y la entereza de no permitirle a Monseñor Medina  en su homilía de hablar veladamente de coimas y negociados en el Gobierno ni a Ronald Reagan, en ocasión de su visita a la Casa Blanca, escuchar su contundente respuesta ante un cambio de discurso fuera de protocolo y quien se constituyó en el primer presidente argentino y latinoamericano en visitar a Fidel Castro en la Cuba post-bloqueo.

También el que padeció una economía que no respondía como era esperado, quien implementó la poco exitosa reforma monetaria del plan Austral, el que enfrentó el copamiento del cuartel de La Tablada, el mismo que sufrió diversos paros sindicales –en la figura de Saúl Ubaldini quien viene a llenar esa falta de un partido opositor que pudiese cumplir acertadamente esa función-  y quien  en esas Pascuas que todos recuerdan, inmortalizó la frase de “la casa está en orden”, suceso que junto con la inmanejable hiperinflación, fueron marcando una salida anticipada de su gobierno y el traspaso del poder al partido Justicialista en la figura de su sucesor, Carlos Menem.

Quizás dándole mayor prioridad a algunos temas dentro de su extensa duración (el momento dedicado a los Derechos Humanos sabe a poco a comparación con el dedicado pormenorizadamente a los hechos de La Tablada)  y dejando de lado un retrato más íntimo y personal, “RAUL, la democracia desde adentro” se construye a través de una mirada coral compuesta por diversos testimonios que van conformando este perfil que es, a la vez, historia y homenaje a una de las figuras claves que nos permiten entender nuestra evolución política y la tensión vivida en ese momento tan particular para nuestra historia.

Notable trabajo que nos permite, de esta forma, acercar la figura de Alfonsín a las nuevas generaciones y retomar, ese proceso de recuperación de un hombre que fue desplazado por otros ejes de poder y reivindicar su figura honesta, comprometida con su pueblo y que, a la vez, plantea la complejidad de la conducción política de un país en donde, a veces, las buenas intenciones no son suficientes para destruir los mecanismos enraizados y poder sacar a flote a un país completamente oprimido, ensangrentado y fragmentado.

La inteligencia de la mirada de los directores es justamente pararse con un delicado equilibrio y ver tanto los logros como sus desaciertos, las luces y las sombras, su convicción sus ideales pero también su vulnerabilidad y volver a rearmar con virtudes y defectos, la figura de Raúl Alfonsín a quien muchos seguirán refiriendo como el padre de la democracia.

POR QUE SI:

«Pone en valor la figura de un político valiente»

Compartir en: